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22 de enero de 2017

OVIEDO: Más de 150 personas velan por la seguridad del Carlos Tartiere

La Policía Nacional coordina cada dos semanas un amplio dispositivo en colaboración con el Real Oviedo para prevenir incidentes

El partido que ayer se disputó en el estadio Carlos Tartiere comenzó en realidad el lunes. Ese es el día en que los responsables de la seguridad en el campo ponen en marcha los engranajes con un único fin: «Que todo el mundo pueda disfrutar del espectáculo sin incidentes», aseguran. Detrás de ese objetivo hay reuniones entre la Policía Nacional y el responsable de seguridad del Real Oviedo, más de cuarenta agentes pendientes de cada movimiento en las gradas, un centenar de vigilantes de seguridad y auxiliares trabajando durante la jornada, voluntarios de Protección Civil dispuestos ante cualquier urgencia médica y agentes municipales regulando el tráfico. Es la parte menos lucida de cada partido de fútbol profesional, una que no se nota, pero indispensable para que el gol resuene en la ciudad.

Es lunes. El Real Oviedo se enfrentará al Real Valladolid el sábado a las cuatro de la tarde y el jefe de la Unidad de Seguridad Privada de la Policía Nacional de Asturias y coordinador del dispositivo de seguridad de cada partido, Juan Luis García Ampudia, necesita conocer la relación entre los seguidores de ambos equipos. Eso es lo primero que comprueba con el responsable de seguridad del club azul, José Ramón Álvarez-Sala Sánchez. Las aficiones, en este caso, están hermanadas. El partido no será de alto riesgo, pero se prevé la llegada a la ciudad de unos 1.500 espectadores del equipo rival, una afluencia que requiere que el dispositivo activado cada fin se semana que el Oviedo juega en casa tenga, si cabe, más cautelas. Desde ese momento, el club atiende las peticiones de entradas del equipo visitante y recopila los datos de cada uno de los compradores pucelanos, información que analiza la Policía Nacional.

El dispositivo no cesa ningún día de la semana. «Necesitamos conocer el plan de seguridad privada del Oviedo, saber cuántas puertas se van a abrir, cómo se realizarán los registros oportunos y todo lo que nos puedan contar de los visitantes. Porque, en caso de que valoremos un riesgo elevado, es obligatorio en el fútbol profesional dar aviso a la Oficina Nacional del Deporte de la Policía Nacional para incrementar efectivos y adoptar medidas más rígidas», explica el inspector García Ampudia. En esos partidos, los autobuses del equipo y las aficiones visitantes se escoltan desde las afueras de la ciudad, incluso desde los límites con otras comunidades autónomas. Esta semana nada de eso fue necesario. Lo que sí deben saber quienes velarán por que el encuentro transcurra sin incidentes es el número de autobuses que llegarán a la ciudad y a qué hora lo harán. Todo está milimetrado.

«Los nueve autobuses de aficionados visitantes llegarán entre las diez y media y las once de la mañana. La Policía Local les indicará en qué zona del centro deberán dejar a los pasajeros y luego guiará a los conductores a una zona de estacionamiento», revela el coordinador del dispositivo. Los agentes municipales les dirigirán a la zona del campus universitario de El Cristo. Otros autobuses, los de los equipos de fútbol, saldrán escoltados a las 14.15 horas del sábado desde sus hoteles. No puede fallar ni un minuto porque los recorridos han sido inspeccionados pocos segundos antes. No hay que olvidar que hay activada una alerta IV por amenaza terrorista. «Si se retrasa la llegada de los jugadores lo hace también la entrada al campo y pueden surgir problemas. Es lo que pasó en el partido entre el Cádiz y el Real Oviedo en la ciudad andaluza. Muchos aficionados se quedaron sin poder entrar al estadio», ejemplifican.

Todos esos pormenores quedan cerrados en una reunión celebrada el viernes, un día antes del partido, un trámite que se repite cada dos semana. Porque si algo aseguran quienes tienen experiencia en esto, es que «no hay dos partidos iguales».

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