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22 de octubre de 2016

Los secretos del guardaespaldas español de los famosos


Carlos Martínez lleva una década cubriendo las espaldas de celebrities y ricos riquísimos. ¿La clave? «Estar alerta permanentemente. El trabajo empieza mucho antes de que llegue el cliente»

Una hora de conversación con Carlos Martínez (Barcelona, 1970) basta para teletransportarnos a ese mundo increíble de las películas de acción en las que, antes o después, aparece un guardaespaldas, alto y fornido, dispuesto a dejarse la piel para proteger al millonario, el actor o el presidente de turno. También para saber que si es uno de ellos y no quiere cosas como las que ha llevado a Kim Kardashian a abrir los telediarios, es conveniente ponerse en manos de profesionales.

Al hombre que se encarga de la seguridad de buena parte de los vips que pueblan el planeta a este lado del Atlántico, le pillamos en la Costa Azul preparando la visita de un cliente. No accede a darnos su nombre, pero sí a decir que es un rico –riquísimo– irlandés al que ya ha cubierto las espaldas otras veces. Carlos Martínez es el fundador y gerente de Master Security, la empresa que más trabaja en España –y buena parte de Europa– en la protección de gente importante; el experto en quien confían todas las distribuidoras de cine, incluidas Fox, Disney, Warner, Sony o Aurum.

Catalán de nacimiento, Martínez se mudó con su familia a Estados Unidos cuando tenía once años. Allí creció, estudió y estuvo enrolado en la US Army durante casi una década hasta que, hace doce años, decidió volver a casa y ganarse la vida haciendo lo que verdaderamente le gustaba. «Antes de regresar a España trabajé para Liberty Seguros, una firma que tiene una presencia importante en Europa, y fueron ellos los que me animaron a montar una empresa de seguridad a este lado del mundo».

El profesional, esa suerte de ‘armario’ blindado que acompaña a los famosos desde hace años, recuerda lo mucho que tardó en cumplir con todos los requisitos que exigía la normativa española para poder ofrecer un servicio de escolta en el conjunto del territorio nacional; incluso que, para poder atender a su primer cliente, tuvo que subcontratar a Prosegur porque aún no había acabado con el papeleo. También que, desde entonces, no ha parado. Actores y actrices, grandes empresarios y algún que otro miembro de la realeza se pegan por que sea él, o alguno de los suyos, quien se encargue de velar por su seguridad. Su larguísima lista de clientes conocidos incluye a Tom Cruise, David Beckham, Denzel Washington, Ryan Reynolds, Bradley Cooper, Monica Bellucci...

Seguros de que su trabajo consiste en mucho más que colocarse tras el cliente cuando llega la hora del estreno o acude a cenar con unos amigos, le pedimos que nos explique de qué va la cosa. «Pongamos que es Tom Cruise, para quien he trabajado varias veces, el que tiene previsto venir a España. Cuando quedan dos semanas para la visita te avisan, te envían copia del pasaporte del vip y una estimación del itinerario previsto, que suele incluir una visita a ‘El Hormiguero’, a un restaurante de moda y, en ocasiones, a algún museo». Carlos cuenta que es entonces cuando empieza verdaderamente el trabajo: «Hay que visitar el hotel, asegurarnos de que su estancia no coincide con algún macroevento que esos días haga que esté hasta los topes (en ese caso recomiendan un cambio de planes) y conocer todos los detalles. Desde si tiene acceso directo desde un parking subterráneo a dónde están las salidas de emergencia o los baños comunes».

Cuando llega el día, hora y media antes el equipo ya está en Barajas. Dice que habitualmente se utilizan cinco o seis coches para el transporte, pero que ha habido ocasiones en las que se han necesitado hasta quince porque el vip viene acompañado de peluqueros, estilistas, secretarios, familia, gente de la distribuidora... También que lo habitual es que al menos dos miembros de su equipo se hospeden en el mismo hotel que su protegido, en la misma planta, a dos habitaciones de distancia. «La norma es que nunca nos vamos a dormir hasta que nos confirman que no volverá a salir».

Cuando uno imagina la escena sin poder quitarse de la cabeza a Kevin Costner acongojado, luchando contra el peligro que acecha a la increíble Whitney Houston, el experto nos tranquiliza. «Normalmente la gente es buena y amable, incluidos los paparazzi, aunque momentos complicados siempre hay porque al vip puede que no le guste que le toquen (las chicas suelen avisar de que no permitirán que las agarren por la cintura), y hay que estar atentos y pedir amablemente a los fans que no se acerquen demasiado». A pesar de todo, en ocasiones se llevan un susto. En Master Security aún recuerdan la vez en que a Tom Cruise, durante una premier en Francia, un admirador le dio una flor con un dispositivo que echaba agua. «Podía haber sido ácido. Desde entonces nosotros recogemos cualquier regalo que quieran darles y ellos lo agradecen amablemente... desde lejos».

La vida profesional de Carlos Martínez daría para un buen best seller. Aunque no da nombres, desvela que una vez estaba en el hotel Villa Magna «con un actor muy famoso, con una mujer muy famosa, y con sus muchos hijos», cuando alguien del staff comentó que las nannys se habían llevado a los niños a comprar unos souvenirs y que el vip quería salir con él a su encuentro. «Se sube a mi coche, se tira en el suelo en la parte de atrás, me dice que baje las ventanillas y me pide que salgamos de allí en dirección a la Puerta de Toledo en busca de los niños. Cuando llegamos veo que se baja a toda prisa. Yo dejo el vehículo en doble fila y entramos en la tienda en la que están los niños. Al segundo se montó un lío de miedo y tuvimos que salir de allí corriendo. ¡Menos mal que el coche seguía donde lo había dejado! Cuando le comenté que podíamos haber tenido algún problema, me contestó que él solo quería recoger a sus hijos».

De reconocimiento Estos días está en Francia con un compañero español y otros cuatro franceses a sus órdenes preparando la llegada del empresario irlandés, que, salvo contraorden, aterrizará en tierras galas la próxima semana. «Estamos reconociendo el hotel. Y como le gusta caminar cada mañana (hace unos 12 kilómetros diarios), estamos estableciendo las rutas más adecuadas y cerrando todos los detalles. ¿Como cuál? Durante su paseo es posible que necesite un baño, y no puede ser uno cualquiera, de modo que localizamos los lugares a los que podría entrar y les hablamos de que nuestro cliente quizá necesite su aseo. Sería un desastre que no lo dejaran pasar, o que le exigieran consumir algo para hacerlo. Él aprecia esa labor y siempre, al inicio de cada caminata, nos da cien o doscientos euros para que los dejemos de propina a quien esté encargado de la limpieza del recinto».

Como la lista de clientes es larga, le pedimos que elija de entre ellos a alguno especial. Entonces habla de Beckham, con cuya familia vivió 18 meses cuando el futbolista británico jugaba en el Real Madrid. «Estábamos seis de seguridad, tres españoles y tres ingleses. Era cuando Beckham era mucho Beckham, con los paparazzi las 24 horas del día frente a la casa. No resultaba fácil, porque, además de a él, había mucha gente a la que proteger: Victoria, los críos, su madre... Y todos los días, pasara lo que pasara, llevaba a los niños al colegio. Beckham ha sido un gran futbolista, pero es mucho mejor persona y un padre 10», confía el hombre que lo mismo cubre las espaldas a una estrella que se encarga de que las increíbles joyas que empresas como Chopard o Boucheron prestan a las actrices para un evento importante vuelvan intactas a la caja fuerte de la joyería.

Si uno le pregunta quién le cubre a él las espaldas, Carlos contesta que, aunque solo la lleva en momentos puntuales, siempre tiene a mano una 9 mm. Eso, y que hace tiempo que firmó un seguro de responsabilidad civil por valor de dos millones de euros.

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