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30 de diciembre de 2013

VALENCIA: Dos guardias civiles disfrazados de empleados de una gasolinera detienen a un atracador


Los agentes montaron un operativo durante cuatro días en una estación de servicio de Llíria para apresar al autor de una oleada de robos

Que un buen disfraz cambia el aspecto natural de las personas es algo más que evidente, pero muy pocas veces un delincuente intimida con un cuchillo de cocina a dos guardias civiles vestidos con la ropa de faena de los empleados de una gasolinera. El atracador se quedó perplejo y retrocedió cuando los dos hombres sacaron sus pistolas y gritaron: «¡Guardia Civil!. Segundos después, el asaltante se arrodilló y fue detenido sin ofrecer resistencia. El robo frustrado tuvo lugar sobre las 19.15 horas del jueves en una gasolinera de la carretera de Ademuz que ha sufrido una veintena de atracos en poco más de cuatro años. Después de tantos asaltos con cuchillos y armas de fuego, dos de ellos cometidos el 16 y 22 de diciembre de este año, un equipo de guardias civiles del cuartel de Llíria montó un operativo para detener a los delincuentes que osaran a perpetrar otro robo en la estación de servicio.

Cuatro agentes de paisano se turnaron durante cuatro días en diferentes horarios y se disfrazaron de empleados de la gasolinera, con el anorak y la camisa de Amado Gestión -la empresa propietaria de las dos gasolineras y el hotel del área de servicio de Llíria-, para esperar a los atracadores y detenerlos. Armados con sus pistolas y con mucha paciencia, pues no sabían cuándo volverían a actuar los delincuentes, los guardias civiles hicieron más amena y segura la jornada laboral de los empleados de la estación de servicio, incluido el día de Nochebuena.

El robo frustrado, desde que el atracador irrumpe con un coche en la gasolinera hasta el preciso momento de la detención, fue grabado por una de las cinco cámaras de seguridad del recinto. El asaltante empieza mal su fechoría y casi se cae por un leve resbalón nada más bajar del vehículo, pero cuando entra con el cuchillo en la mano en el establecimiento se lleva una ingrata sorpresa. Descubre entonces que la empleada no está sola, como sucedió en los últimos robos. Los guardias civiles disfrazados sacan sus pistolas y reducen al atracador en pocos segundos. Antes de que fuera apresado, el individuo suelta el cuchillo y se arrodilla incluso en un gesto de sumisión. Tras esposarlo con las manos en la espalda, los agentes informan al delincuente de sus derechos, así como del motivo de la detención -un delito de robo de intimidación en grado de tentativa- y lo trasladan a un calabozo.

Según las investigaciones de la Guardia Civil, el hombre arrestado es el presunto autor de numerosos atracos a gasolineras cometidos en las últimas semanas en la provincia de Valencia. Dos de estos robos los perpetró con otro compinche en el mismo establecimiento de Llíria donde fue apresado el jueves. El gerente de la estación de servicio, Amado Villar, se queja del aislamiento de la gasolinera por la valla de la autovía CV-35. «Lo único que queremos es tener el mismo acceso directo a la vía de servicio que tienen las tres gasolineras que están situadas en la misma autovía», asevera Villar. «Es la única forma de facilitar la labor de la Guardia Civil y Policía Local para que puedan protegernos de una manera más rápida y eficaz», añade el empresario. Una veintena de atracos en la misma estación de servicio en los últimos cuatro años justifican su petición.

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